miércoles, 22 de marzo de 2017

Marte tuvo anillos en el pasado, y los volverá a tener


La ilustración muestra un sistema de anillos rodeando Marte - Purdue University Envision Center

Los escombros de una gran colisión han ido formando, alternativamente, lunas y anillos alrededor del Planeta Rojo

No nos lo enseñaron en el colegio, pero es más que probable que en el pasado Marte, nuestro planeta vecino, tuviera un sistema de anillos capaz de rivalizar con el del propio Saturno. Y lo que es más, es casi seguro que volverá a desarrollarlos en el futuro.

Por lo menos, esa es la teoría recién publicada en Nature Geoscience por un equipo de investigadores de la Universidad de Purdue, en Indiana. David Minton y Andrew Hesselbrock, en efecto, han desarrollado un modelo computerizado que muestra claramente cómo los escombros lanzados por Marte al espacio tras el impacto de un gran asteroide hace 4.300 millones de años estuvieron "alternando" su forma y distribución a lo largo del tiempo, conviertiéndose en anillos planetarios o aglutinándose para formar varias generaciones de lunas.

El impacto debió de ser brutal, ya que la llamada Cuenca Borealis, en el hemisferio norte marciano y que cubre casi el 40% de todo el planeta, se formó precisamente tras ese impacto. Y por supuesto, como consecuencia de una colisión así, una gigantesca nube de escombros y rocas fue lanzada violentamente al espacio desde la superficie.

"Esta gran colisión -sostiene Hesselbrok-, podría haber arrancado suficiente material de la superficie de Marte como para formar un anillo". Pero el modelo de Hesselbrock y Minton sugiere que a medida que el anillo se formaba y los escombros se alejaban lentamente del planeta y se extendían por el espacio, empezaron a aglomerarse hasta que, finalmente, formaron una luna. El modelo muestra también que, con el paso del tiempo, la atracción gravitatoria del planeta rojo llevaría esa luna a acercarse a Marte, hasta alcanzar el llamado "límite de Roche", la distancia a partir de la cual las fuerzas de marea de un planeta desintegrarán un cuerpo celeste cuyas piezas solo se mantienen unidas por la gravedad.

Y eso es, precisamente, lo que está ocurriendo con uno de los dos satélites de Marte, Fobos, que se acerca cada vez más al planeta. Según el modelo, Fobos empezará a romperse en pedazos a medida que se acerque al límite de Roche, y se convertirá, de nuevo, en un sistema de anillos dentro de aproximadamente 70 millones de años. Los investigadores creen que este ciclo (de lunas y anillos) puede haberse repetido entre tres y siete veces durante los últimos 4.000 millones de años. Es decir, que Marte, según el momento, ha tenido lunas o ha estado rodeado por anillos.

Pero ese ciclo no puede durar para siempre. De hecho, cada vez que una luna marciana se rompe y da lugar a un anillo, la siguiente luna que se forme será hasta cinco veces más pequeña que su predecesora, ya que una parte de los fragmentos habrán vuelto a caer al planeta. Según el modelo, ese podría ser, precisamente, el origen de los depósitos sedimentarios encontrados cerca del ecuador de Marte y cuyo origen se desconoce.

En palabras de Minton, "durante las primeras fases de la historia de Marte, podrían haber llovido sore el planeta pilas kilométricas de sedimentos lunares. Así se explicarían los enigmáticos depósitos de sedimentos encontrados en Marte, de los que no tenemos ninguna explicación de cómo pudieron llegar allí. Ahora es posible estudiar esos materiales".

Otras teorías sugieren que el impacto que creó la Cuenca Borealis llevó directamente a la formación de Fobos hace unos 4.300 millones de años, pero Minton cree que es poco probable que esa luna haya conseguido durar todo ese tiempo. Además, Fobos habria tenido que formarse muy lejos de Marte y habría tenido que atravesar, por lo tanto, la "resonancia de Deimos", la más externa de las dos lunas del planeta. La resonancia ocurre cuando dos lunas ejercen influencia gravitacional la una sobre la otra, como sucede con las principales lunas de Júpiter.

Al pasar una y otra vez a través de esa resonancia, Fobos habría tenido que alterar la órbita de Deimos. Cosa que no ha sucedido, ya que su órbita es completamente estable desde hace muchísimo tiempo. "No ha sucedido mucho con la órbita de Deimos desde que se formó -asegura Minton-. Y Fobos pasando por esas resonancias no habría permitido eso".

Ahora, Minton y Hesselbrock centrarán su trabajo en estudar cómo fue la dinámica del primer sistema de anillos que se formó tras el impacto del asteroide. Y también estudiarán los depósitos de material llovidos sobre la superficie marciana con la sucesiva desintregración de varias generaciones de lunas.

FUENTE: ABC.ES

Arsia Mons, el volcán marciano que escupió lava cuando en la Tierra había dinosaurios


Imagen de Arsia Mons, uno de tres volcanes de la formación conocida como Tharsis Montes - NASA/JPL/USGS

Mide nueve kilómetros de altura y estuvo activo hace solo 50 millones de años, un suspiro en la escala geológica del tiempo

En la actualidad, Marte parece un planeta totalmente muerto. Sus profundos cañones solo son recorridos por el polvo, y sus inmensos volcanes, entre ellos el mayor volcán del Sistema Solar, Olympus Mons, permanecen en silencio. Pero no siempre fue así.

Una reciente investigación de la NASA sugiere que un volcán marciano de nueve kilómetros de altura, Arsia Mons, estuvo escupiendo lava hace apenas 50 millones de años, un suspiro en la escala del tiempo geológico, y justo en el momento en que los dinosaurios y otras muchas especies se estaban extinguiendo en la Tierra. Los resultados han sido presentados recientemente en la «Lunar and Planetary Science Conference» que se está celebrando en Texas, Estados Unidos, y además se han publicado en «Earth and Planetary Science Letters».

«Estimamos que el pico de actividad de Arsia Mons probablemente ocurrió hace unos 150 millones de años, durante el final del período Jurásico en la Tierra, y que después se apagó al mismo tiempo que desaparecieron los dinosaurios en la Tierra», ha explicado en un comunicado de la NASA Jacob Richardson, investigador en el «Goddard Space Flight Center», en Maryland (Estados Unidos). «Sin embargo, es posible que las últimas chimeneas hayan estado activas en los últimos 50 millones de años, lo que es realmente reciente en términos geológicos», ha añadido.


Extensión del Monte Olimpo, un volcán marciano. Marte tuvo una intensa actividad volcánica en el pasado- NASA

Arsia Mons es el volcán más meridional de un trío de volcanes escudo a los que se conoce como Tharsis Montes. Están situados cerca del ecuador, y se formaron lentamente a lo largo de miles de millones de años.

Aún se desconoce con exactitud cómo fue el ciclo vital de esta formaciones geológicas. Pero se sospecha que las últimas erupciones ocurrieron en la caldera de Arsia Mons, una profunda depresión de 110 kilómetros de largo, en la que se han encontrado 29 chimeneas volcánicas.

Los últimos datos recogidos, basados en imágenes de alta resolución obtenidas por la sonda «Mars Reconnaissance Orbiter», de la NASA, sugieren que este volcán generó una corriente de lava cada uno a tres millones de años al final de su vida.

Los investigadores estudiaron la estructura, la distribución y la edad de las corrientes de lava que se generaron en las 29 chimeneas. Gracias a un nuevo modelo de ordenador, pudieron reconstruir la dinámica de toda la caldera. Así concluyeron que la primera erupción ocurrió hace 200 millones de años, y que las más reciente pasó hace entre 90 a 50 millones de años.

El convulso pasado de Marte
Además de esto, el modelo sugirió que las erupciones produjeron un volumen moderado de lava y que lo hicieron lentamente. «Esto es como un grifo pequeño y con fugas expulsando lava. Arsia Mons creó una chimenea volcánica cada uno o tres millones de años, cuando en zonas similares de la Tierra habría pasado cada 10.000 años», ha dicho Richardson.

Gracias a este tipo de investigaciones, se puede entender mejor la estructura interior de Marte y reconstruir su pasado. «Los volcanes de Marte muestran evidencias de una actividad mucho más larga que los de la Tierra, pero también que su forma de producir magma es muy diferente», ha explicado Jacob Bleacher, coautor del estudio y también investigador en el «Goddard Space Flight Center». «Este estudio nos da otra pista sobre cómo finalizó la actividad de Arsia Mons y el enorme volcán se quedó callado».

FUENTE: ABC.ES

martes, 14 de marzo de 2017

¿Creó el Vaticano una máquina del tiempo? Aseguran que sí y que ahora estaría en manos de EE.UU.


El futurista Alfred Lambremont Webre discute con RT una supuesta tecnología para viajar en el tiempo desarrollada por el Vaticano durante la II Guerra Mundial que ahora estaría en manos de la CIA.

¿Qué tienen que ver el Vaticano y la CIA con los viajes en el tiempo? Mucho en común, y debería de preocuparnos, advierte Alfred Lambremont Webre, futurista y autor de varios libros sobre el tema.

El estudioso afirma que la sociedad está "despertando a la realidad" de los viajes en el tiempo, cuya viabilidad habría sido mantenida en secreto por la Inteligencia estadounidense desde que obtuvo la tecnología de manos del Papado de Roma.

Según Webre, el Vaticano habría desarrollado en tiempos de la Segunda Guerra Mundial un aparato llamado "cronovisor" que, si bien no podía trasladar físicamente a nadie a través del tiempo, sí mostraba en un tipo de pantalla los acontecimientos que sucedieron en el pasado o transcurrirán en el futuro gracias a un principio físico secreto denominado "acceso cuántico".

Años después, fue puesto a disposición de EE.UU.: "lo que hizo el Vaticano fue subcontratar la tecnología y entregarla al Pentágono y a la CIA a finales de los años sesenta", asegura Webre.

Una vez adquirido el 'cronovisor', la DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE.UU.) lo desarrolló aún más en el marco del secreto Proyecto Pegaso. La CIA inmediatamente vio el potencial de este artefacto para sus fines políticos: el aparato revelaba los futuros presidentes de EE.UU. y esos organismos podían aprovechar la información para "prepararlos para el trabajo".

La Inteligencia estadounidense decidió utilizar esta tecnología no para el beneficio social, sino para garantizar que los mandatarios "representaran al imperio estadounidense" sin importar que estuvieran "en la izquierda o derecha" del arco político, afirma el futurólogo.

Regreso al futuro político

¿Cuál ha sido el efecto político de tales viajes en el tiempo? Webre asegura que los presidentes George Bush (padre e hijo), Bill Clinton, Barack Obama y Donald Trump fueron predichos y preparados para su puesto, y cita al excandidato presidencial independiente Andrew D. Basiago como fuente interna del DARPA: "a principios de la década de 1970, a Andy se le permitió asistir a una serie de reuniones secretas del Proyecto Pegaso sobre viajes en el tiempo de futuros presidentes", afirmó. Esta tecnología habría tenido otros efectos en la política mundial, específicamente en la Unión Soviética.

"Nuestras fuentes indican que las tecnologías secretas de viajes en el tiempo y teleportación mediante acceso cuántico de la DARPA y la CIA se utilizaron activamente, además, para teletransportar secretos estadounidenses de Inteligencia militar de la Guerra Fría hasta una fecha futura, y ocultarlos así del espionaje soviético, que no tenía tecnología de acceso cuántico y por tanto no podía llegar a esta información", asegura Webre, agregando que poco a poco saldrá a la luz más evidencia acerca de estos programas secretos.

Esteban Azofeifa

FUENTE: RT NOTICIAS

¿Hemos detectado el sistema que impulsa a las naves alienígenas?


Así harían funcionar los aliens sus naves interestelares - M. Weiss/CfA

Investigadores del Instituto Harvard -Smithsonian creen que los destellos rápidos de radio, o FRBs, pueden estar causados por tecnología extraterrestre.

Los Fast Radio Burst (FRBs o destellos rápidos de radio) están entre las señales más misteriosas de todo el Universo. Se trata de fenómenos astrofísicos de muy alta energía, que se manifiestan como brevísimos pulsos de radio, de apenas unos pocos milisegundos de duración pero increíblemente brillantes y cuyo origen se encuentra fuera de nuestra propia galaxia. Ahora, un equipo de investigadores se pregunta si esos destellos podrían estar siendo emitidos por civilizaciones extraterrestres.

En un artículo recién aparecido en arxiv.org, Manasvi Lingam y Abraham Loeb, dos astrofísicos del centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, exploran la posibilidad de que los FRBs estén siendo causados por la actividad de civilizaciones extragalácticas. "Nuestros análisis -reza el artículo- muestran que los haces utilizados para impulsar grandes velas espaciales podrían producir parámetros que son consistentes con los FRBs". En otras palabras, los breves e intensos destellos percibidos desde la Tierra podrían deberse a una tecnología alienígena avanzada. Y, en concreto, podría tratarse de "fugas" de gigantescos transmisores (de tamaño planetario) con los que esas civilizaciones impulsan sondas interestelares en sus viajes a través de galaxias lejanas.

Recordemos que un sistema muy parecido ha sido propuesto aquí, en la Tierra, por un equipo de científicos en el que se encuentra Stephen Hawking (Proyecto Starshot), para enviar una flotilla de minúsculas naves a vela impulsadas por laser a la estrella Próxima Centauri. Las mininaves podrían alcanzar de esta forma una velocidad del 20% de la de la luz.

"Dada su corta duración y la gran distancia de la que proceden -explica Loeb- Los FRBs son mucho más brillantes de lo que deberían, y no hemos conseguido hasta ahora identificar una posible fuente natural que resulte fiable. Por eso merece la pena considerar, y verificar, un posible origen artificial".

Los primeros destellos rápidos de radio se descubrieron en 2007, y hasta ahora el número de FRBs detectados por grandes telescopios como el Observatorio Parkes, en Australia, o el de Arecibo, en Puerto Rico, no llega a las dos docenas. Sin embargo, se sabe que proceden de galaxias muy distantes, a miles de millones de años luz de nuestra Vía Láctea.

Dos veces mayor que la Tierra
En su estudio, Loeb y Lingam examinan si sería factible construir un transmisor de radio lo suficientemente potente como para ser detectado a una distancia tan inmensa. Y han encontrado que, si el transmisor estuviera alimentado por energía solar, la luz del sol que iluminara un artefacto dos veces mayor que la Tierra sería suficiente para generar la energía necesaria. Por supuesto, un proyecto de construcción de esa envergadura está muy lejos de nuestras capacidades tecnológicas, aunque resultaría posible según las leyes de la física.

Los investigadores consideraron también si un transmisor así sería viable desde el punto de vista de la ingeniería, o si las enormes cantidades de energía involucradas teminarían por fundir cualquier estructura subyacente. Y una vez más, hallaron que un dispositivo con un tamaño de dos veces el de la Tierra podría soportar el calor su estuviera debidamente refrigerado por agua.

La siguiente pregunta que se hicieron Loeb y Lingam fue la siguiente: ¿Para qué querría alguien construir algo así? Y llegaron a la conclusión de que el uso más plausible de tal poder sería el de impulsar velas ligeras interestelares. De hecho, la cantidad de energía involucrada sería suficiente para impulsar de forma eficiente una carga útil de un millón de toneladas, lo que equivale a veinte veces el peso de los mayores buques de crucero existentes en la Tierra. Baste pensar que la Estación Espacial Internacional (ISS), apenas pesa 420 toneladas...

"Ese tamaño -asegura Lingam- es lo suficientemente grande como para transportar pasajeros a través de distancias interestelares, o incluso intergalácticas":

Para dar energía a las velas, el transmisor debería ser capaz de enfocar continuamente un haz sobre ellas. Algo que, desde la Tierra, sería percibido como un breve destello, ya que tanto la vela, como su planeta, estrella y galaxia anfitriona se están moviendo en relación con nosotros. El rayo emisor estaría barriendo el cielo continuamente para realizar su trabajo y solo apuntaría en nuestra dirección durante un breve instante. Por eso, las apariciones repetidas del haz que hemos observado no pueden ser explicadas por eventos catastróficos de origen natural, pero sí si consideramos su posible origen artificial.

Por supuesto, Loeb admite que su trabajo es una simple especulación, y cuándo se le pregunta si realmente cree que los FRBs se deben a los aliens, responde que "En ciencia, no es una cuestión de creencias, sino de evidencias. Decidir antes de tiempo lo que es probable no hace más que limitar las posibilidades. Por eso vale la pena sembrar nuevas ideas, y dejar que sean los datos los que juzguen".

Es decir, que por el momento no hay extraterrestres confirmados, ya que el estudio no es más que una forma de explicar algo que hasta el momento ha escapado a nuestra comprensión. En la investigación, de hecho, no se dice en ningún momento que nadie haya demostrado que alguna civilización alienígena sea la responsable de los FRBs, sino que adopta ese hipotético escenario como punto de partida y, a partir de ahí, se desarrolla la cuestión para averiguar si ese escenario es congruente con lo que estamos observando.

El resto dependerá de que en el futuro podamos encontrar y demostrar otros posibles orígenes para los misteriosos FRBs. Hasta entonces, todas las teorías son válidas.

FUENTE: ABC.ES

El misterioso objeto espacial que intriga a los científicos


Representación artística del misterioso objeto CFBDSIR 2149-0403 - ESO/L. Calçada/P. Delorme/R. Saito/VVV Consortium.

¿Planeta o estrella? Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre la naturaleza de CFBDSIR 2149-0403

Su nombre, CFBDSIR J214947.2-040308.9 (CFBDSIR 2149-0403 para abreviar), parece un jeroglífico, y su mera existencia constituye todo un desafío para los astrónomos que lo estudian desde que fuera descubierto en 2012. ¿Se trata de algun raro tipo de estrella? ¿O quizá de un planeta que el destino ha llevado a vagar completamente solo por la inmensidad del espacio? No lo sabemos. Lo cierto es que a unos 130 años luz de la Tierra, CFBDSIR 2149-0403 parece estar retando a los investigadores. Especialmente porque los datos espectroscópicos han revelado la presencia de gas de metano y agua.

Ahora, un equipo internacional de astrónomos, liderados por Philippe Delorme, de la universidad francresa Grenoble Alpes, ha cogido el toro por los cuernos y ha tratado de revelar la verdadera naturaleza del enigmático objeto. Algo que no han conseguido por completo, aunque sí que han estrechado bastante el círculo a su alrededor. Por un lado reafirman la posibilidad de que el objeto sea un joven planeta solitario, aunque también podría tratarse de una enana marrón de muy baja masa y alta metalicidad. Sus conclusiones se recogen en un artículo recién aparecido en arXiv.org.

Fue el propio Delorme quien, en 2012, descubrió a CFBDSIR 2149-0403. Junto a su equipo, entonces pensó que el objeto formaba parte de la asociación estelar AB Doradus, un grupo de unas treinta estrellas que se mueven al unísono a través del espacio. Los investigadores clasificaron el objeto como un candidato único de masa planetaria del tipo T. Sin embargo, debido a la falta de evidencias que demostraran que CFBDSIR 2149-0403 se había formado como un planeta corriente y hubiera sido después "eyectado" al espacio, la comunidad científica no quiso excluir la posibilidad de que se tratara de una enana marrón de muy baja masa.

Para averiguar más detalles, los investigadores han estudiado ahora el objeto en varias longitudes de onda diferentes, utilizando para ello varios espectrógrafos, cámaras de rayos X e infrarrojos y el telescopio espacial Spitzer. "Los datos en rayos X -explica Delorme- han permitido llevar a cabo un detallado estudio de las propiedades físicas de este objeto".

Además de determinar su paralaje, el seguimiento del objeto también permitió a los investigadores derivar su posición cinemática en seis ejes diferentes. Y los resultados indican que, después de todo, CFBDSIR 2149-0403 no forma parte de la asociación estelar AB Doradus, como se creía al principio, lo cual elimina cualquier restricción sobre su posible edad. De hecho, la edad estimada de AB Doradus está entre los 50 y los 119 millones de años. Pero el objeto podría ser mucho más antiguo.

La conclusión más importante de este nuevo estudio es que CFBDSIR 2149-0403 es, con toda probabilidad, una masa planetaria aislada de menos de 500 millones de años de antiguedad, con una masa entre dos y trece veces la de Júpiter; o bien una enana marrón más vieja, de entre 2.000 y 3.000 millones de años, y con una masa que oscila entre dos y cuarenta veces la de Júpiter. Los investigadores reconocen que nuestros conocimientos no son aún suficientes como para concluir cuál de las dos hipótesis es la correcta.

Muchas preguntas, pues, siguen sin respuesta. No sabemos cómi se formó CFBDSIR 2149-0403, ni cómo, en caso de ser un planeta, pudo terminar en su posición actual, tan lejos de cualquier estrella. Tampoco sabemos qué significan las lecturas de agua y metano captadas en su atmósfera, ni si se trata de uno entre miles de objetos similares o, por el contrario, estamos ante algo único. Puede que en el futuroestas incógnitas queden, por fin, despejadas.

"CFBDSIR 2149-0403 - concluye Delorme-es un objeto subestelar atípico, que podría ser un planeta solitario o un raro tipo de enana marrón. O bien una combinación de las dos cosas". Con eso,, por ahora, habrá que conformarse.

FUENTE: ABC.ES

Programa «T4 Aktion», el exterminio cometido por los médicos nazis «por compasión»


Una abuela lleva a sus nietos, sin saberlo, al interior de una cámara de gas en el campo de exterminio de Auchswitz - ARCHIVO

Durante el III Reich unos 200.000 enfermos alemanes fueron exterminados en cámaras de gas, con el pretexto de la eutanasia

La mal llamada «eutanasia» nazi fue realmente un homicidio sistemático y médicamente supervisado. Las élites alemanas estaban a favor de llevar a cabo un programa activo de eutanasia, sin embargo, el pueblo llano se mostraba muy reticente debido a que consideraba que la vida humana era una creación divina y, en consecuencia, tan sólo Dios podía disponer de ella. Este escenario no era ajeno a Hitler, que se mostraba reticente a tomar una decisión que fuese impopular y que pudiera debilitar la adhesión de las masas a su política expansionista. El inicio de la contienda fue determinante para que el Führer cambiase de idea.

El decreto de la eutanasia
Era preciso que Alemania desarrollase una economía de guerra, en la que se liberasen camas hospitalarias, se dispusiese de personal sanitario para atender a los eventuales heridos y se evitasen «derroches sociales innecesarios». Bajo estas premisas Hitler autorizó a acabar con todas las «personas no productivas». De esta forma comenzó el macabro programa T4 Aktion, nombre que hace alusión a un edificio situado en el número 4 de la calle Tiergarten, en Berlín, la sede desde donde se dirigía el programa.

Pocos días después de iniciada la Segunda Guerra Mundial Hitler firmó un documento conocido como el «decreto de la eutanasia» en el que autorizaba la muerte de los enfermos incurables. En el escrito delegaba en el director de la Cancillería, Philip Bouhler, y en el doctor Karl Brandt para que «bajo su responsabilidad autoricen a determinados médicos a garantizar, según criterios humanitarios y después de valorar el estado de su enfermedad, una muerte de gracia a todos aquellos enfermos incurables».

Un sistema perfectamente engranado
El primer paso de este programa fue la creación de un protocolo de recogida de datos que fue enviado a todas las instituciones psiquiátricas del país, a través de él se instaba a los médicos a rellenarlo de forma rigurosa (edad, diagnóstico, tiempo de duración de la enfermedad, pronóstico…) y devolverlo al Ministerio del Interior. A continuación, con todos esos datos y sin ningún tipo de valoración clínica adicional, un tribunal formado por tres psiquiatras dictaminaba si los pacientes debían vivir o morir.

En una primera fase se acabó con la vida de unos 5.000 niños menores de tres años, con la aprobación familiar se les enviaba a centros «especializados» para que recibieran un supuesto tratamiento. En estos recintos, dirigidos por médicos afines a la ideología nazi, se les sometía a unas condiciones deficientes tanto en alimentación como en higiene, se les inducía un estado de coma y se les provocaba una parada respiratoria, mediante la administración de barbitúricos.

Posteriormente, se pasó a matar a delincuentes juveniles e inadaptados con problemas sociales y, por último, a adultos con taras psíquicas y minusvalías físicas que les impidieran trabajar. En estos grupos se incluyeron pacientes esquizofrénicos, dementes, personas con corea, ceguera, enfermedad de Parkinson, alcohólicos, sifilíticos e inadaptados sociales.

Muertes por «compasión»
Los pacientes seleccionados eran trasladados a los centros con cámaras de gas por miembros de la SS vestidos con batas blancas en viejos autobuses de correos con los cristales tintados. Los familiares eran informados de que la orden de traslado era forzosa para poder llevar a cabo un mejor cuidado y tratamiento, estando terminantemente prohibidas las visitas.

Los médicos que les recibían se encargaban de administrar el gas letal y certificar la muerte. La documentación era compilada en «registros civiles» dispuestos junto a los edificios en los que se llevaba la «eutanasia» y desde donde salían las «cartas de condolencia». Las familias eran informadas que el fallecimiento se había producido por infecciones, patología cerebrovascular o causas naturales. Además se les comunicaba que los cadáveres habían sido cremados, aduciendo «necesidades de salud públicas propias del tiempo de guerra» o bien para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas. De esta forma era imposible recurrir a una autopsia que aclarase la verdadera causa del fallecimiento.

A este tipo de muertes se les denominó en la jerga nazi «muertes por compasión». Se estima que entre 1939 y 1945 se exterminaron unas 200.000 personas. Los enfermos murieron en las cámaras de gas de Grafeneck, Brandenburg, Sonnenestein, Bermburg, Hartheim y Hadamar.

Eutanasia salvaje
Los errores que se cometieron en algunos certificados médicos, la existencia de enormes chimeneas construidas en manicomios y el fuerte olor a carne quemada hizo presuponer a los habitantes de las poblaciones aledañas de que algo extraño estaba sucediendo.

En 1941 Monseñor August Von Galen, obispo de Münster, acusó en una carta pastoral al gobierno del asesinato de seres indefensos. Hitler se vio obligado a desmantelar temporalmente los hornos crematorios y llevarlos a los campos donde se iniciaba el exterminio del pueblo judío. La interrupción fue pasajera y tras reanudarse se prolongaría hasta 1945.

En un primer momento -hasta 1941- se empleó gas para el exterminio, posteriormente se recurrió a la llamada «eutanasia salvaje» en la que se utilizaron barbitúricos, morfina, escopolamina e inyecciones de aire. A pesar de todo, el método más habitual de esta fase era la privación de alimentos. Se calcula que unas 110.000 personas fueron asesinadas en la fase «eutanasia salvaje».

FUENTE: ABC.ES

domingo, 12 de marzo de 2017

La NASA publica las primeras imágenes reales del nuevo sistema solar descubierto


Imagen real de la estrella Trappist-1 - NASA Ames/G. Barentsen

El telescopio espacial Kepler captó la luz procedente de Trappist-1, una estrella situada a 40 años luz y en cuyo entorno hay siete planetas de tamaño parecido a la Tierra

Las imágenes parecen sacadas de un videojuego de los años ochenta. Pero han sido captadas por el telescopio espacial Kepler, de la NASA, y tienen mérito si se piensa que la luz que ha captado procede de una estrella muy tenue situada a 40 años luz de la Tierra. Se trata de Trappist-1, la estrella en cuyo entorno astrónomos belgas han detectado la presencia de siete planetas de tamaño similar a la Tierra y que podrían tener agua en superficie.



La imagen apenas tiene 120 píxels. Cada uno representa la cantidad de luz recibida por una pequeña fracción de la cámara principal del telescopio. En el centro destaca Trappist-1, una estrella enana roja tenue y lejana. Lo interesante es que Kepler ha sido capaz de detectar cambios de brillo que los astrónomos han achacado a la presencia de hasta siete planetas.

Estos apenas son cambios del uno por ciento, y no son visibles por el ojo desnudo. Pero a través de sofisticados algoritmos, los científicos pueden medirlos. Junto a estos, son necesarios otras operaciones matemáticas para compensar los ligeros movimientos del telescopio en el espacio, lo que es muy necesario cuando se quiere enfocar a algo que está a una distancia tan extremadamente enorme. Por eso, los píxeles del entorno parpadean.

Recientemente, la NASA hizo públicos los últimos datos recogidos por el telescopio espacial Kepler entre el 15 de diciembre de 2016 y el 4 de marzo de este año. En total, se recogieron 74 días de observaciones continuas, y se espera que toda esa información sea procesada en los próximos meses y que resulte muy interesante paraque los astrónomos puedan organizar próximas campañas de observación, que serán llevadas a cabo por grandes telescopios terrestres y por el potente telescopio espacial James Webb, que se lanzará al espacio el año que viene.


Sistema solar de Trappist-1, con siete planetas de tamaño similar a la Tierraa- NASA

La animación publicada hoy muestra 60 medidas de brillo tomadas por Kepler cada minuto durante una hora, en la fecha del 22 de febero.

Se espera que en los próximos meses se publiquen nuevos datos sobre la actividad de Trappist-1 y sobre las órbitas y las masas de los planetas de su entorno. En un plazo de unos cinco años, los científicos de la NASA más optimistas anunciaron que quizás podrían analizarse las atmósferas de algunos de los siete exoplanetas recién descubiertos. Esto sería muy interesante en el marco de la búsqueda de vida e inauguraría una nueva etapa en la astronomía en la que se pordría explorar la naturaleza de los planetas más allá del Sistema Solar.

Los cálculos de los astrónomos establecen que más del 75 por ciento de las estrellas de la Vía Láctea, de un total de unos 100.000 millones, son enanas rojas. Si es frecuente que estas tengan tantos planetas como Trappist-1, el número de exoplanetas que quizás podrían tener agua en superficie sería gigantesco.

FUENTE: ABC.ES