lunes, 27 de febrero de 2017

SpaceX anuncia que dos turistas viajarán alrededor de la Luna a finales de 2018


Cohete Falcon 9, de la empresa privada Space X

La empresa espacial privada SpaceX ha anunciado este lunes que ha programado para el año que viene un viaje turístico alrededor de la Luna para dos clientes que pagarán por ello. En este viaje se utilizará una nave que ya se está desarrollando para la NASA, la 'Dragon 2' y un cohete pesado que aún no ha sido testado, ha informado el presidente de la empresa, Elon Musk, en declaraciones a la prensa. En Twitter, Musk ha bromeado con la conocida canción 'Fly me to the Moon'.



Musk ha explicado en rueda de prensa telefónica que el objetivo es que el lanzamiento sea a finales de 2018, aunque no ha querido identificar a los clientes ni lo que pagarán por este viaje espacial. "No es nadie de Hollywood», ha bromeado, y ha revelado que los dos clientes se conocen entre sí. «Esperamos hacer más de una misión de este tipo», ha añadido Musk. «Este es increíblemente emocionante», ha apostillado.

Los clientes ya han pagado «una suma significativa de dinero» para viajar a la Luna. «Como los astronautas del (programa estadounidense) Apollo, estos individuos viajarán al espacio con las esperanzas y sueños de toda la Humanidad, llevados por el espíritu humano universal de exploración», ha señalado la empresa en su comunicado oficial.

SpaceX ha revolucionado el mercado aeroespacial con invenciones como el Falcon 9, un cohete que es capaz de impulsar vehículos lejos de la gravedad terrestre y después aterrizar en la superficie del planeta para poder ser reutilizado.

FUENTE: ABC.ES

Primeras pistas de un sistema planetario como de Star Wars


Ilustración del sistema que puede existir alrededor de dos estrellas - Mark Garlick, UCL, U. Warwick y U. Sheffield

Restos rocosos rodean dos estrellas, lo que sugiere la existencia de mundos parecidos a Tattoine, el planeta con dos soles de la saga galáctica

Después de que la NASA anunciara hace tan solo unos días un sistema solar con siete planetas similares a la Tierra, quizás exista otro, bastante más lejano, eso sí, pero mucho más parecido a una fantasía del cine y la cultura popular. Un equipo de investigadores ha descubierto evidencias de restos planetarios alrededor de dos estrellas, una de ellas una enana blanca y la otra, una enana marrón, a 1.000 años luz de distancia llamado SDSS 1557 que parece sacado de Star Wars.

Lo que en realidad describe el estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, no son planetas en sí mismos, sino restos de asteroides destrozados que orbitan dos soles. Los restos parecen ser rocosos, lo que sugiere que mundos terrestres como Tatooine, el mundo natal de Luke Skywalker, podrían existir en el sistema.

Hasta la fecha, todos los exoplanetas descubiertos en órbita alrededor de estrellas dobles han sido gigantes de gas, similares a Júpiter, y se cree que se forman en las regiones heladas de sus sistemas. En contraste con el material helado rico en carbono que se ha encontrado en otros sistemas de estrellas dobles, el material planetario identificado en SDSS 1557 tiene un alto contenido de metal, incluidos el silicio y el magnesio.

Estos elementos fueron identificados como restos que fluyen de su órbita sobre la superficie de la estrella, contaminándola de forma temporal con al menos 10^17 g (1,1 billones de toneladas) de materia, lo que equivale a un asteroide de al menos 4 km de extensión.

Los astrónomos reconocen que el descubrimiento fue una completa sorpresa, ya que en un primer momento asumieron que la enana blanca polvorienta era una sola estrella, pero después se dieron cuenta de algunos «signos reveladores», como la atracción gravitatoria sutil de la marrón en su compañera.

«Conocemos miles de sistemas binarios similares a SDSS 1557 pero esta es la primera vez que hemos visto restos de asteroides y la contaminación», explica Steven Parsons, de la Universidad de Sheffield y coautor del estudio.

Bloques de construcción
Según Jay Farihi, de Departamento de Física y Astronomía del University College de Londres y autor principal del estudio, el descubrimiento de los restos de asteroides en ese sistema permite ver firmas claras del «ensamblaje» de un planeta rocoso a través de los grandes asteroides que lo formaron, lo que ayuda a entender cómo se forman los exoplanetas rocosos en este tipo de sistemas dobles.

En el sistema solar, el cinturón de asteroides contiene bloques de construcción sobrantes de los planetas terrestres Mercurio, Venus, Tierra y Marte, por lo que los científicos planetarios estudian los asteroides para obtener una mejor comprensión de cómo se forman los planetas rocosos y potencialmente habitables. El mismo enfoque fue utilizado por el equipo para estudiar el sistema SDSS 1557, ya que cualquier planeta dentro del mismo aún no puede ser detectado directamente, pero los escombros se extienden en un amplio cinturón alrededor de las estrellas dobles, que es un objetivo mucho más grande para el análisis.

El equipo estudió el sistema binario y la composición química de los residuos mediante la medición de la absorción de diferentes longitudes de onda de luz o «espectros», usando el telescopio del Observatorio Gemini Sur y el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO), ambos ubicados en Chile.

Los investigadores seguirán buscando en el sistema con la ayuda del telescopio espacial Hubble, para establecer con seguridad si el polvo está hecho de roca en lugar de hielo.

FUENTE: ABC.ES

Un astrónomo: «Ver el horizonte de sucesos de un agujero negro podría poner a prueba la Relatividad»


Captura de pantalla de una entrevista a Shep Doeleman para la cadena PBS - PBS NewsHour/YOUTUBE

El director del proyecto para crear un «telescopio tan grande como la Tierra» habla sobre la iniciativa que pretende obtener la primera imagen de la superficie de un agujero negro

Los agujeros negros son objetos tremendamente masivos y misteriosos. Estudiarlos puede ayudar a comprender la evolución de las estrellas, la formación de las galaxias y la naturaleza del espacio-tiempo. Pero, por desgracia, son realmente muy oscuros. La gravedad atrapa en su interior a la luz, a partir del llamado horizonte de sucesos, así que no podemos saber qué pasa dentro de ellos si no es a partir de lo que vemos en su superficie.

Hasta ahora, sin embargo, la tecnología no ha sido capaz de detectar directamente el horizonte de sucesos de ningún agujero negro. Solo se ha podido observar la materia que se arremolina en su entorno y que gira a velocidades vertiginosas, o bien detectar los estallidos de radiación que emiten cuando algo es engullido por estas masas. Pero in equipo internacional de astrónomos, dirigidos por Shep Doeleman, está tratando de obtener la primera fotografía de la superficie de un agujero negro. A través del Telescopio del Horizonte de Sucesos, pretenden coordinar a 12 radiotelescopios de todo el mundo para construir un observatorio global capaz de observar el agujero negro supermasivo del centro de la Vía Láctea, Sagitario A. Esperan poder obtener una imagen del horizonte de sucesos ya en 2018.


Sagitario A está rodeado por materia atrapada por la gravedad y los campos magnéticos- Composite by B. Saxton using data from N.E. Kassim, T.J.W. Lazio, T.N. Larosa, D.S. Briggs; NRAO/AUI/NSF

Aunque este agujero es enorme, mide de ancho 30 veces más que el Sol, está a 26.000 años luz de distancia, por lo que su tamaño en el cielo es comparable al de una naranja posada sobre la Luna. Esto es todo un reto para los radiotelescopios actuales. La solución propuesta por Shep Doeleman ha sido crear un telescopio «tan grande como la Tierra» para aumentar la capacidad de magnificación de los receptores, y así poder ver con detalle algo tan sumamente pequeño en el cielo. Actualmente coordina a más de 100 investigadores. A través de correo electrónico, ha explicado que lleva más de 20 años embarcado en esta misión.

-¿Por qué decidió comenzar este proyecto? ¿Qué es le mueve a trabajar en esto?

Comencé en astronomía desarrollando el método de la «Very Long Baseline Interferometry» (VLBI) -su función es maximizar la resolución de los radiotelescopios terrestres- que tiene una capacidad de magnificación que supera a cualquier otra técnica en el campo. Mi tesis doctoral se centró en usar esta herramienta para observar Sagitario A, el agujero negro de 4 millones de masas solares que hay en el centro de la Vía Láctea. Así que, se puede decir que hace 20 años ya estaba tratando de «ver» qué aspecto tenía un agujero negro.


Fotografía que capta la complejidad de la zona donde está Sagitario A- A. Angelich (NRAO/AUI/NSF); NASA/JPL-Caltech/ESA/CXC/STScI

A últimos de los noventa y a primeros de 2000 adapté la técnica para trabajar con longitudes de onda más largas, donde se consigue mayor capacidad de magnificación. En 2007 conseguimos detectar la escala de la estructura del horizonte de sucesos (algo así como el tamaño de la silueta del agujero negro) en Sagitario A, y así nació el Telescopio del Horizonte de Sucesos.

Construir un instrumento que pueda conseguir una imagen real de un agujero negro ha sido mi meta desde entonces, ¿quién no querría ver lo que no podemos ver? Personalmente, me interesa mucho construir instrumentos para poder mejorar nuestro entendimiento del Universo.

-¿El telescopio del Horizonte de Sucesos podría poner a prueba la Teoría de la Relatividad?

Posiblemente. El tamaño y la forma de la silueta está predicha por la teoría de la gravedad de Einstein. Pero primero tenemos que saber si las fotos que podemos obtener son lo suficientemente nítidas. Estamos luchando contra muchos factores que pueden hacer que las imágenes sean borrosas. Pero si la imagen es nítida, podremos comparar lo que vemos con lo que predecimos.

-¿Qué saben, por el momento, sobre la forma del horizonte de sucesos de Sagitario A?

En este momento solo sabemos que el brillo que viene de Sagitario A tiene el tamaño de la silueta que predice la teoría. También sabemos, gracias a las últimas observaciones del telescopio, que el horizonte es asimétrico.


Simulaciones del horizonte de sucesos de un agujero negro- NASA/UMass/D.Wang et al., IR: NASA/STScI / Feryel Ozel

Esto es muy interesante, porque esperamos que el anillo de materia que rodea Sagitario A tenga una asimetría así a causa del efecto Doppler: como en un lado del anillo la luz y la materia se mueven hacia nosotros, nos parece más brillante; pero en el otro lado, la luz y el material se están alejando, así que parecen más tenues. (Nota: El efecto Doppler también es responsable de que la sirena de una ambulancia suene distinta cuando el coche se acerca a cuando se está alejando).

-Esperan encontrar una media luna de luz rodeando el disco más oscuro, ¿no? ¿Esto se parecería a la imagen del agujero de la película «Interestellar»?

El agujero negro que sale en la película es casi perfecto. Lo único es que no tuvieron en cuenta la física que hace que la silueta tenga forma de media luna (a causa del efecto Doppler, que ya he mencionado antes). El agujero negro de «Interestellar» tiene el mismo brillo en ambos lados, así que no es correcto. Me imagino que el director pensó que ese detalle era demasiado complejo para que la audiencia pudiera comprenderlo.


Simulación de un agujero negro aparecida en la película «Interestellar»- Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures

-¿Cuáles son los retos tecnológicos más complicados?

Para construir un telescopio global necesitas una capacidad muy precisa de medir el tiempo, que nosotros hemos logrado al sincronizar relojes atómicos a través de GPS. Pero los grandes problemas están en conseguir que el ruido de nuestros sistemas electrónicos sea bajo, porque si no, pueden ocultar las señales que esperamos obtener, cuando comparamos las ondas de radio que capturamos desde sitios geográficos distantes.


La teoría de la Relatividad dice que la sombra del agujero será circular, como en el centro- Eventhorizontelescope.org

¿Por qué ver el horizonte de sucesos pondría a prueba la Relatividad?

Según la teoría, la potente curvatura del espacio-tiempo provocada por la gravedad del agujero negro genera una sombra oscura rodeada por un anillo de fotones en el entorno. También sostiene que la forma de la sombra es casi circular. Por eso, detectar esta sombra y comprobar qué forma tiene es un modo de obtener una prueba experimental de que la Relatividad General es correcta. A causa del efecto Doppler, un lado del anillo es más brillante que el otro.

Esta teoría también sostiene que el diámetro de la sombra es proporcional a la masa del agujero negro. Por eso, detectar esta sombra le permitiría a los astrónomos obetener una estimación directa de la masa de los agujeros negros en función de la distancia a la que se encuentran.

El teorema del no pelo dice que el espacio-tiempo que está en los alrededores de una gujero negro puede expresarse en función de la masa y del giro del agujero negro. El resto de la información queda oculta pro el horizonte de sucesos (por eso se dice que el agujero no tiene pelos, o sea, información, a partir de este punto).

Pero si un agujero violase este teorema, la sombra podría quedar deformada, como en las partes izquierda y derecha de la imagen de arriba. Por eso observar directamente un agujero puede ayudar a descartar o a aceptar este teorema.

FONTE: ABC.ES




La NASA estudia enviar dos astronautas a la órbita de la Luna en 2019


Recreación artística del cohete SLS y la cápsula Orión - NASA/MSFC

La misión probará las maniobras, la tecnología y el ambiente esperado en futuros viajes hacia el espacio profundo

El destino final es Marte, pero antes hay que dar algunos pasos. La NASA trabaja para enviar de nuevo al ser humano lejos de los alrededores de la Tierra, para lo que confía en el supercohete SLS (Space Launch System) y la nave espacial Orión. El primer vuelo de prueba conjunto está previsto para noviembre de 2018 en una misión sin tripulación denominada EM-1 (Misión de Exploración 1) que alcanzará la órbita lunar, pero puede que los planes sean diferentes. La agencia espacial estudia ahora la posibilidad de que ese vuelo inaugural se retrase casi un año, pero en vez de maniquíes llevará a bordo dos astronautas.

El propio administrador interino de la NASA, Robert Lightfoot, pidió el 15 de febrero estudiar la viabilidad de una misión tripulada. La evaluación revisará la factibilidad técnica, los riesgos, los beneficios, el trabajo adicional requerido, los recursos necesarios y los impactos relacionados con el cronograma para agregar la tripulación a la primera misión. La respuesta puede tardar un mes.

«Nuestra prioridad es asegurar la ejecución segura y efectiva de todas nuestras misiones de exploración planificadas con la nave espacial Orión y el cohete Space Launch System», ha dicho William Gerstenmaier, administrador asociado para el directorio de Exploración Humana espacial. «Esta es una evaluación y no una decisión, ya que la misión principal de EM-1 sigue siendo una prueba de vuelo sin tripulación».

Sobrevuelo lunar
Durante la primera misión de SLS y Orión, la NASA planea enviar la nave espacial a una órbita lunar retrógrada distante, lo que requiere maniobras adicionales de propulsión, el sobrevuelo de la Luna y el encendido de motores para la trayectoria de retorno. La misión está planeada como un desafío para probar maniobras y el ambiente esperado en misiones futuras al espacio profundo. La NASA investiga ahora los cambios de hardware asociados al sistema que serán necesarios si la tripulación va a ser agregada a EM-1.

Independientemente del resultado, el estudio no está en conflicto con los programas de trabajo en curso de la NASA para las dos primeras misiones. El hardware para el primer vuelo ya ha comenzado a llegar al Centro Espacial Kennedy en Florida, donde las misiones se lanzarán desde el histórico Pad 39B de la agencia.

En un laboratorio del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, los ingenieros simulan las condiciones que los astronautas en trajes espaciales experimentarán cuando la nave espacial Orion vibre durante el lanzamiento en su camino hacia destinos espaciales profundos. El objetivo es evaluar hasta qué punto la tripulación puede interactuar con las pantallas y controles que van a utilizar para monitorear los sistemas de la cápsula y operarla cuando sea necesario.

FUENTE: ABC.ES

miércoles, 22 de febrero de 2017

Descubren un sistema solar con seis «Tierras» que podrían albergar agua líquida


Representación de la estrella Trappist-1, situada a 40 años luz de distancia, y sus siete planetas - ESO/M. Kornmesser

Han detectado siete planetas en torno a la estrella TRAPPIST-1 que podrían tener agua en superficie. Seis son de tamaño y composición similares a los de nuestro planeta

A medida que avanza la exploración del espacio resulta más evidente que la Vía Láctea se encuentra totalmente repleta de lugares que podrían albergar vida. Desde este miércoles, sin embargo, estamos más cerca de decir que las cifras de posibles planetas similares a la Tierra es literalmente pasmosa. Un equipo internacional de astrónomos ha anunciado el descubrimiento de un sistema solar con siete planetas, entre los cuales seis son de tamaño y composición similares a los de la Tierra. Y no solo eso. Todos ellos podrían tener agua líquida en su superficie, al menos en teoría.

Michael Gillon, un astrónomo de la Universidad de Lieja (Bélgica), y primer autor del estudio que se ha publicado este miércoles en Nature, se mostró ilusionado: «¡Es un sistema planetario impresionante! Y no solo porque hayamos encontrado tantos planetas, sino porque tienen un tamaño sorprendentemente parecido al de la Tierra».

Estos siete planetas se encuentran en la órbita de TRAPPIST-1, una estrella diez veces más pequeña que el Sol (solo un poco mayor que Júpiter) y de color asalmonado que se encuentra a 40 años luz de distancia en la Constelación de Acuario. Es una enana roja, de tipo «m», una categoría que se caracteriza por su escaso tamaño, por su brillo tenue y por su vida extremadamente larga. Sobrevivirá miles de millones de años a la muerte del Sol.


El sistema solar de TRAPPITS-1- NASA/JPL-Caltech

En honor a ella, los planetas se han nombrado como TRAPPIST-1b, c, d, f, g y h, de más cerca a más lejos de la estrella. Según los investigadores, todos estos cuerpos tienen un tamaño parecido al de la Tierra y Venus, o ligeramente menor. Gracias al cálculo de sus órbitas, han podido también estimar su densidad, y por ello su composición. Al parecer, al menos los seis primeros planetas son probablemente rocosos, como el nuestro.

Además, y según los cálculos que han realizado, parece que los planetas c, d y f reciben una cantidad de calor de su estrella comparable a la que reciben Venus, Tierra y Marte, respectivamente.

Todos los siete planetas podrían albergar agua en superficie, si tuvieran una atmósfera adecuada, pero algunos son mejores candidatos que otros a cumplir esta condición. Los más interiores, b, c y d, son probablemente demasiado calientes, y el último de ellos, h, parece estar demasiado lejos como para que el agua no esté congelada, salvo que tenga fuentes alternativas de calor, como la actividad geológica. Por eso, los más prometedores son e, f y g, que están en la zona de habitabilidad de la estrella, allí donde es más probable que se den las condiciones adecuadas para la presencia de agua líquida en superficie.

Otro de los detalles que ha sorprendido a los científicos es que estos siete planetas están muy apiñados entre sí y, además, muy cerca de su estrella. De hecho, si moviéramos el sistema solar de TRAPPIST-1 hasta la posición del Sol, veríamos que sus planetas quedan muy dentro del anillo de la órbita de Mercurio. Están tan cerca, que el más interior apenas tarda un día en completar una vuelta completa en torno a su estrella: por eso su año dura un día.


Posible aspecto de TRAPPIST-1 f- NASA/JPL-Caltech

El hecho de que estén tan cerca hace muy probable que el tirón gravitacional de los planetas provoque fuerzas de marea capaces de generar actividad volcánica en algunos de ellos, según los investigadores.

¿Millones de Tierras?
Tal como ha explicado a ABC Enric Pallé, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), una de las cosas más interesantes de este hallazgo es que confirma que las pequeñas estrellas tipo m pueden tener varios planetas en su órbita, lo que las hace blancos muy interesantes para la búsqueda de vida extraterrestre.

Además, encontrar tantos planetas en esta estrella podría significar que la Vía Láctea y el Universo están repletos de planetas de tamaño similar a la Tierra. «Las estrellas tipo m, como esta, son las más abudantes del Universo. Forman el 75 por ciento de la Vía Láctea», ha explicado Pallé.

Como son muy abundantes es muy interesante buscarlas, pero hasta los últimos años los telescopios no habían sido capaces de detectarlas en suficiente cantidad. ¿Por qué? Porque aparte de abundantes, estas estrellas son pequeñas y poco brillantes. En todo caso, si este estudio y otros poco a poco van confirmando que no es extraño que estas estrellas acumulen varios planetas en órbita, el número de planetas de tamaño similar a la Tierra podría ser meteórico.

Si solo una parte del 75 por ciento de las 100.000 millones estrellas de la Vía Láctea tiene uno o varios planetas, la cifra de candidatos a Tierras ya sería de decenas de miles de millones. Si eso se multiplica por los 100.000 millones de galaxias del Universo, la cifra de planetas que resulta indica que es extremadamente probable que haya vida más allá de la Tierra. ¿Quizás en un sitio, o quizás en miles o millones? Aún está por ver.

Cómo ver un planeta a 40 años luz
El descubrimiento se ha realizado gracias a la observación de múltiples telescopios terrestres, principalmente el TRAPPIST-Sur, del Observatorio Europeo Austral (en Chile), al «Very Large Telescope» (VLT) y al Spitzer, de la NASA. Estas nuevas observaciones son la continuación de las que en mayo de 2016 hallaron tres planetas de tamaño y composición similares a los de la Tierra en la estrella TRAPPIST-1.

El método empleado para la detección ha consistido en analizar las variaciones de luz de la estrella para tratar de detectar el paso de planetas, lo que se conoce como tránsitos. Al igual que en el cine alguien puede tapar la pantalla cuando se pone delante del proyector, un planeta puede ensombrecer la luz que nos llega de una estrella cada vez que pasa. Como los planetas pasan delante de las estrella de forma regular, una vez al año (siendo su año su periodo orbital, o sea, el tiempo que necesitan para completar una vuelta), los astrónomos han podido estimar el número de planetas.

Gracias a un cabeceo que se produce en las estrellas a causa del tirón de los planetas, también se ha podido estimar las masas de estos. Y con masas y órbitas se ha podido calcular su densidad y composición.

Estos descubrimientos convierten a TRAPPIST-1 en un sistema tremendamente interesante para los científicos. A diferencia de lo que ocurre con estrellas mayores, como el Sol (cuya luz hace que los telescopios actuales se queden cegados por la luz y no puedan captar los tránsitos), con estrellas tan pequeñas como estas tan solo hará falta unos años para poder tener resultados sobre la composición de las atmósferas del sistema TRAPPIST-1. El telescopio Hubble, ya está analizando sus atmósferas, pero muy próximamente los potentísimos James Webb y el «European Extremely Large Telescope» se unirán a la tarea.

El triplete de la vida
¿Por qué es interesante analizar las atmósferas? Hasta que no se haga, no será posible saber si efectivamente podrían albergar agua en superficie, o si es posible que en ellos aparezca el triplete de la vida: una huella de gases de dióxido de carbono o metano, oxígeno y vapor de agua, que se considera como una prueba muy sólida de la presencia de vida en un planeta. Por lo menos por lo que sabemos ahora, solo podemos explicar la presencia de este triplete con la hipótesis de que haya vida presente, tal como ha explicado a ABC Enric Pallé, especialista en el análisis de atmósferas de exoplanetas. Otra opción sería que existierán fenómenos geológicos y atmosféricos totalmente desconocidos.

Actualmente se conocen entre 3.000 y 4.000 exoplanetas, planetas que orbitan estrellas lejanas, y en las últimas dos décadas se han ido descubriendo posibles exoplanetas de tamaño y composición similares a los de la Tierra. El último de ellos fue Próxima b, un planeta que orbita la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri. Es de esperar que en los próximos años se descubran exoplanetas en torno a estrellas pequeñas y débiles de tipo m, como TRAPPIST-1.

Pero sin irnos tan lejos, resulta que solo en el Sistema Solar hay un buen puñado de lugares donde es posible que la vida se haya desarrollado en el pasado. Marte, las lunas de Saturno (Titán y Encélado), una luna de Júpiter (Europa) y hasta quizás Plutón. Sus semillas se han ido encontrado en las últimas décadas en asteroides, incluyendo al gigantesco Ceres, y en cometas, como el famoso 67/P Churyumov Gerasimenko, que estudió la misión Rosetta. Por eso, cada vez parece más evidente que el ser humano no tiene motivos para sentirse tan solo en el Universo.



FUENTE: ABC.ES

martes, 21 de febrero de 2017

Un telescopio «tan grande como la Tierra» podría conseguir la primera imagen de un agujero negro


Simulación de un agujero negro aparecida en la película «Interestellar» - Warner Bros. / Syncopy / Paramount Pictures

Doce antenas tratarán de ver la superficie del agujero negro del centro de la Vía Láctea y comprobar la validez de la Teoría de la Relatividad

Un equipo internacional de astrónomos se está preparando para conseguir la primera imagen de la historia de un agujero negro. El proyecto, que aspira a obtener la fotografía partir de 2018, será fruto de la colaboración entre 12 radiotelescopios de todo el mundo, universidades, agencias, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en inglés) y 100 investigadores de todo el mundo, entre otros. En teoría, el trabajo coordinado de varias antenas receptoras permitirá conseguir el rendimiento de un radiotelescopio tan grande como el planeta Tierra.

Este gigantesco y virtual instrumento recibe el nombre de Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT, en inglés). Está previsto que se ponga en marcha del 5 al 14 de abril, fecha en la que tratará de obtener una imagen de Sagitario A, el agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la Vía Láctea.
Pasados unos meses, los datos serán cruzados en un superordenador. Entonces se podría obtener la primera reconstrucción del horizonte de sucesos de un agujero negro, esa región que marca el punto de no retorno de estos objetos: por debajo de él, la gravedad del agujero es tan intensa que la luz no puede escapar, pero por encima de esta barrera virtual, sí.

Esto podría tener consecuencias muy importantes. En teoría, poder ver por primera vez el horizonte de sucesos sería una forma de poner a prueba las predicciones de la Relatividad General.

¿Los agujeros negros son invisibles?
Hay que tener en cuenta que los agujeros negros son invisibles, puesto que son tan masivos que son capaces de atrapar la luz. Solo se detecta su presencia cuando algo cae en su interior y emiten potentes oleadas de radiación, o bien cuando deforman el espacio-tiempo y generan un efecto de lente gravitacional. Por eso hasta ahora solo se han podido ver de forma indirecta, y nunca se ha alcanzado su superficie, el horizonte de sucesos

Los investigadores esperan que la imagen que crearán será similar a un anillo rodeando una gran gota negra. Es posible que ese anillo tenga forma de luna, a causa del efecto Doppler. Este se produce porque la materia que forma el disco tiene distintas velocidades en relación con la Tierra y esto distorsiona la forma como se observa. El efecto es parecido (aunque con muchas diferencias) al que pasa con el sonido de la sirena de una ambulancia: este suena distinto en función de la velocidad que lleve el coche, sobre todo dependiendo de si se acerca o se aleja de nosotros.


Simulaciones hechas por el equipo del Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT- NASA/UMass/D.Wang et al., IR: NASA/STScI / Feryel Ozel

Aunque los datos se recogerán en abril de este año, los científicos no esperan obtener el resultado hasta 2018, a causa de la dificultad de procesar toda la información. Entre otras cosas, habrá que poner en común los datos recogidos por muchos telescopios. Se hará a través de una sofisticada técnica (conocida «Very long baseline array interferometry»), gracias a la cual instrumentos separados por continentes enteros se sincronizarán y funcionarán como si fueran una antena gigantesca.

Para que todo salga bien, será necesario que la meteorología acompañe y que toda la tecnología implicada funcione. Entre otras cosas, los científicos tendrán que usar relojes atómicos de precisión extrema y un superordenador para procesar los datos. La complejidad que supone esto explica que el proyecto lleve ya 20 años en marcha.

Foto al agujero negro supermasivo
La recompensa será analizar con detalle el agujero negro supermasivo Sagitario A. Es un cuerpo enorme, que tiene unos 20 millones de kilómetros de ancho (unas 30 veces más que el Sol), pero están tan lejos de la Tierra, a 26.000 años luz de distancia, que en el cielo ocupa una fracción mínima. Además de ser grande, se cree que es muy masivo: él solo acumula 4 millones de masas solares.

Aunque los datos se recogerán en abril de este año, los científicos no esperan obtener el resultado hasta 2018, a causa de la dificultad de procesar toda la información. Entre otras cosas, habrá que poner en común los datos recogidos por muchos telescopios. Se hará a través de una sofisticada técnica (conocida «Very long baseline array interferometry»), gracias a la cual instrumentos separados por continentes enteros se sincronizarán y funcionarán como si fueran una antena gigantesca.

Para que todo salga bien, será necesario que la meteorología acompañe y que toda la tecnología implicada funcione. Entre otras cosas, los científicos tendrán que usar relojes atómicos de precisión extrema y un superordenador para procesar los datos. La complejidad que supone esto explica que el proyecto lleve ya 20 años en marcha.

Foto al agujero negro supermasivo
La recompensa será analizar con detalle el agujero negro supermasivo Sagitario A. Es un cuerpo enorme, que tiene unos 20 millones de kilómetros de ancho (unas 30 veces más que el Sol), pero están tan lejos de la Tierra, a 26.000 años luz de distancia, que en el cielo ocupa una fracción mínima. Además de ser grande, se cree que es muy masivo: él solo acumula 4 millones de masas solares.


Imagen en rayos X de Sagitario A- Observatorio Chandra de Rayos X/NASA

Según los cálculos de los astrónomos, Sagitario A ocupa un espacio tan pequeño como la punta de un alfiler en el cielo estrellado. Se cree que a su alrededor el espacio-tiempo está deformado y que por eso su imagen podría estar amplificada y distorsionada hasta formar una «sombra» de 50 millones de kilómetros. Desde la Tierra, ver esto sería como ver una naranja en la superficie de la Luna, según cálculos de Heino Falke y Fulvio Melia, del Instituto Max Planck de Radio Astronomía y de la Universidad de Arizona, respectivamente.

De hecho, este pequeño tamaño es la principal (pero no única) causa de que hasta ahora no se haya podido obtener una imagen del horizonte de sucesos. En radioastronomía se cumple la regla de que cuanto mayor sea la antena, mayor resolución o magnificación se alcanza. Por eso, la solución pasa este asunto pasar por construir un radiotelescopio virtualmente tan grande como la Tierra, por una parte, y por otra, por buscar el mayor agujero negro posible.

Estos son Sagitario A y el agujero negro supermasivo del centro de la galaxia elíptica M87, que es, de hecho, el segundo objetivo de este proyecto.

Actualmente, se cree que los agujeros negros residen en el corazón de la mayoría de las galaxias y en sistemas binarios (de dos estrellas) que emiten rayos X. Otras veces parecen ser los causantes de los famosos estallidos de rayos gamma.

Sea como sea, estudiarlos es clave para la física y la astronomía: son fundamentales para comprender la evolución de las estrellas, la formación de las galaxias y la naturaleza del espacio-tiempo.

"Sería una forma de poner a prueba las predicciones de la Relatividad General"

FUENTE: ABC.ES

«Reviven» unas raras formas de vida de 60.000 años atrapadas en la cueva de los cristales gigantes de Naica


La cueva de los cristales gigantes de Naica - Archivo

Los microorganismos, nunca vistos hasta ahora, se alimentan de sulfito, manganeso y óxido de cobre

Investigadores de la NASA han descubierto en la enigmática cueva de los cristales gigantes de Naica, en México, unos microorganismos que se alimentan de sulfito, manganeso y óxido de cobre, entre otros productos químicos, y que probablemente son especies nuevas para la ciencia. Al parecer, si los científicos no se equivocan, estos seres siguen activos tras haber pasado 60.000 años «dormidos», atrapados en los cristales. El hallazgo ha sido dado a conocer por Penelope Boston, directora del Instituto de Astrobiología de la NASA, en una conferencia de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS) que se ha celebrado este fin de semana en Boston (EE.UU.).

Esta cueva es, sin duda, uno de los lugares más fascinantes del planeta. Ubicada a cientos de metros de profundidad en una mina de plomo y zinc abandonada, en el estado mexicano de Chihuahua, está formada por grandes bloques de yeso que parecen el imaginario planeta de Superman. Los cristales crecen alrededor del grosor de un cabello humano por siglo, una lentísima velocidad que indica que ya han cumplido un millón de años, como señaló en su día un grupo de investigadores españoles del CSIC.

El sistema de grutas, situado encima de una gran bolsa de magma volcánica, es bellísimo y espectacular, pero en realidad un auténtico infierno. Sus altísimas temperaturas, que pueden subir a más de 50ºC, y la humedad, que ronda el 98%, hacen imposible pasar más de unos minutos en su interior sin acabar deshidratado.

En semejante lugar, encontrar vida parece imposible, pero no lo es. Boston dice haber dado con cientos de diferentes microorganismos, en su mayoría bacterias, que quedaron atrapados en estos cristales por períodos que van de 10.000 a 60.000 años. De estos seres, el 90% nunca se había visto antes en la Tierra.

No es la primera vez que aparece vida en Naica. En 2013, otro equipo francés y español informó del hallazgo de vida microbiana en soluciones salinas hidrotermales a unos 700 metros en el interior del sistema. Eran microbios modernos adaptados para operar en un ambiente extremadamente limitado de energía que también se nutrían de sustancias químicas en el subsuelo, y genéticamente distintos de especies microbianas conocidas.

Vida en otros planetas
El hallazgo de la NASA todavía no se ha publicado en una revista científica importante, revisada por pares, debido a que los resultados deben aún confirmarse. No es la primera vez que consiguen revivir antiquísimas bacterias atrapadas en el hielo glacial o en cristales de sal, pero, debido a la antigüedad de la muestra, no debe darse nada por sentado hasta que el descubrimiento se verifique. Si así fuera, se trataría de los microorganismos vivos extremos más antiguos descubiertos hasta la fecha.

Con todo, para los astrobiólogos, supone algo realmente emocionante, ya que no solo es un ejemplo más de hasta dónde puede llegar la vida en la Tierra, sino que plantea la esperanza de descubrir organismos que puedan sobrevivir en ambientes extremos en otros planetas. De igual forma, plantea la preocupación de que las naves que visiten otros mundos -por ejemplo, en los viajes a Marte- sean lo suficientemente estériles para no «contaminarlos» con bacterias terrestres.

FUENTE: ABC.ES